Atesoramos en nuestro interior todas y cada una de las habilidades posibles. Algunas las tenemos desarrolladas y muchas otras todavía no. Cuando una habilidad desarrollada destaca en comparación con la misma habilidad en otros individuos, la llamamos talento. Cuando ese talento es especialmente relevante para mi, cuando se trata de aquello a través de lo cual más disfruto, aquello que definitivamente mejor se me da, aquello que me hace sentir especialmente bien, entonces estamos hablando de un don.