Ciertos privilegios son invisibles para las personas que lo poseen, Están ahí, pero no tenemos consciencia de ellos.

Ventaja exclusiva o especial que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia”. Ésta es la definición que otorga el diccionario al término privilegio.Lo solemos asociar preferentemente con lo externo, con lo material. Con poseer. De este modo, tener una bonita casa, un coche potente o viajar a un país exótico son, sin duda, privilegios. Pero en realidad el privilegio es mucho más austero. Es tener casa, coche o viajar. Sin más.

Tildamos también de privilegio el hecho de ser la propietaria de una gran empresa, de ser un cantante de moda o ser un reconocido modelo. Pero lo cierto es que el auténtico privilegio aparece cuando se desnuda. El privilegio es simplemente SER. 

SER es latir… y no me refiero únicamente a la mecánica del corazón. SER es vivir en plenitud. Es vibrar, es dejarse inundar por las emociones. Es abandonar nuestro personaje y dejar a la intemperie nuestra vulnerabilidad para que pueda sentir. Se ES arriesgando, saliendo de la zona previsible, de la rutina y la certeza.Esta existencia nuestra está llena de trampas y distracciones. Si no estás al quite se te pasa la vida sin más. Es fácil dejarse llevar por la inercia del día a día, por la exigencia de lo cotidiano y de lo superfluo. Desde que me levanto hasta que me acuesto, una vorágine de actividades. La gran mayoría… porque toca hacerlas. En realidad, pocas escojo, más bien la sensación es de que son ellas las que me escogen a mí.

¡Buenos días! empieza la semana, estamos a lunes.

En un plis plas y como quien no quiere la cosa, ¡ya estamos a viernes, qué bien! Fin de semana que pasa volando y vuelta a empezar. Y quien dice semana dice mes, porque ¡hay qué ver!, que parece que fue ayer que estábamos en Navidad, y ya hemos pasado Pascua…

Está bien parar, ni que sea de tanto en tanto, y observar cual es la dinámica de nuestra existencia. ¿Estoy surfeando? ¿Qué impera? ¿La superficialidad? Privilegios de posesión, soñados y aspirados.

¿Y cómo serían los privilegios del latir, los que corresponden a la grandeza de SER? Son mucho más sutiles, invisibles diría yo. No se ven, ni se tocan. Están más bien relacionados con sentir, gozar o vibrar.
Una casa, un trabajo, el poder o el dinero son privilegios    asociados al poseer, a la superficialidad mientras que un hogar, la vocación, la ascendencia o la abundancia serían su correspondencia como   privilegios del latir.Te invito a que reflexiones en torno a tus propios privilegios, aquéllos que ya tienes y aquéllos a los que aspiras. Que agradezcas o que renuncies. Y que otorgues visibilidad a los infinitos privilegios de los que se goza con el mero SER.