Mucho se ha escrito sobre la necesidad de que haya mayor presencia de mujeres en los puestos directivos de las empresas o en la política. Como solución, se propone un sistema de cuotas: tantos hombres, tantas mujeres.

Composición de piedrasMuchos hombres se sienten amenazados y discriminados con esta alternativa pues intuyen que, en cierta medida, a partir de ahora van a competir de una forma desigual. De este modo, en una terna finalista para optar a una promoción, si una de las candidatas es una mujer, poca opción tendrán los hombres.

Cierto es que esta misma discriminación durante años y años la hemos sufrido las mujeres. Pero, ¿es justificación suficiente para que ahora la sufran los hombres? A pesar de haber sido víctima de discriminación, no lo suscribo.

Prefiero más la idea de que lo que se necesita es en realidad mayor presencia de energía femenina en los órganos con capacidad de decisión. Energía femenina que se da tanto en hombres como en mujeres y que está representada en atributos como la tolerancia, la creatividad o la capacidad de comunicación.

En absoluto la energía femenina es patrimonio de las mujeres aunque si es cierto que la evocan con mayor facilidad que los hombres.

Confrontar ambos géneros, es otra de las triquiñuelas del patriarcado en el que estamos sumergidos, alimentándose del conflicto y la disputa.

No más confrontación. No se trata de elegir entre hombres o mujeres sino de energía femenina y energía masculina en equilibrio.

Estamos iniciando un cambio de era, un cambio hacia un mayor nivel de conciencia. Y es responsabilidad de la mujeres llevar a cabo esta transformación.

Es la era de lo femenino, de los atributos de la energía femenina.

Las mujeres tenemos mayor facilidad en dejar fluir nuestra energía femenina y es nuestra responsabilidad tender la mano hacia los hombres para andar juntos el camino del cambio.